La palabra epidemiología, que proviene de los términos griegos “epi” (encima), “demos” (pueblo) y “logos” (estudio), significa el estudio de “lo que está sobre las poblaciones”. En 1580, aparece un libro importante para la epidemiología, publicado por el médico francés Guillaume de Baillou (1538-1616), llamado Epidemiorum (“sobre las epidemias”), con una relación completa de las epidemias de sarampión, difteria y peste bubónica aparecidas en Europa entre 1570 y 1579.
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sábado, 2 de junio de 2012
El tabaco y la salud infantil
El tabaco y la salud infantil
Por Dr. Carlos D’Suze
Es muy bien conocido y documentado el impacto negativo que tiene el hábito tabáquico en la salud del adulto, casi todas las personas saben que fumar causa cáncer, enfermedades del corazón y otros problemas de salud graves, pero este inicio de sus efectos negativos se observan incluso antes de nacer, en el embarazo y continúan durante su proceso de crecimiento y desarrollo en la infancia. No es necesario que el niño o la madre fumen, el humo se fuma pasivamente como una combinación del humo exhalado por el fumador, así como el que es producto del cigarrillo, la pipa o el tabaco al arder. Esto se conoce como Humo de Tabaco Ambiental. Se estima que entre el 50-67% de los niños provienen de un hogar donde hay por lo menos un adulto fumador. Las consecuencias de esta exposición son evidentes a corto y largo plazo.
Las mujeres que fuman durante el embarazo no solo corren un riesgo personal sino que ponen en riesgo la salud de sus bebés en desarrollo. Nada más estar donde hay humo de cigarrillo representa un riesgo para la mujer y su bebé. Los peligros de fumar durante el embarazo incluyen:
• Más probabilidades de tener un aborto espontáneo,
• Una de las causas de los problemas en la placenta, como Placenta Previa, Desprendimiento Prematuro de la Placenta y Ruptura Prematura de Membranas, la fuente que provee el oxígeno y el alimento al bebé durante el embarazo.
• Se ha relacionado con niños con bajo peso y prematuridad al nacer,
• Los bebés que nacen de madres que fumaron durante el embarazo tienen más probabilidades de tener defectos congénitos como labio leporino, paladar hendido o defectos del corazón.
Este riesgo sobre la salud del humo de segunda mano, que se conoce también como fumar involuntariamente o fumar pasivamente, continúa en la infancia. Los niños son más vulnerables a los efectos del humo de tabaco en el medio ambiente debido a que todavía están desarrollándose físicamente, a que tienen un ritmo de respiración más acelerado que el de los adultos y porque no tienen control sobre su medio ambiente. Los niños con una exposición mayor al humo de segunda mano, tales como aquellos cuyas madres fuman, corren un riesgo mayor de sufrir efectos perjudiciales a la salud.
En los infantes expuestos al humo de cigarrillo se ha encontrado una mayor incidencia de:
Retraso en el desarrollo intelectual, físico y neurológico, así como hasta el doble de posibilidad de padecer Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.
Mayor riesgo de sufrir infecciones de las vías respiratorias tales como infecciones de oído, neumonía y bronquitis.
Riesgo 50% mayor de desarrollar uno o más trastornos conductuales, como problemas de aprendizaje y Trastorno por Déficit de Atención.
Los niños que han sido expuestos al Humo de Tabaco Ambiental tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón durante la vida adulta, aunque NUNCA hayan sido ellos mismos fumadores.
Desencadenante y agravante de las crisis asmáticas.
Fumar es dañino para todo el mundo, pero especialmente para aquellas personas que tienen asma. El tabaco irrita las vías respiratorias, haciendo que se inflamen, se estrechen y se llenen de una mucosidad pegajosa, por esta razón, si una persona con asma está expuesta al humo de tabaco en el medio ambiente, le puede provocar ataques de asma y aumentar la gravedad de los síntomas. En niños asmáticos se encontró un mayor número de crisis, una mayor incidencia de necesidad de asistir a emergencia y del número de hospitalizaciones y un menor control de su enfermedad, inclusive con medicación.
Entre las poblaciones con mayor riesgo de exposición pasiva al humo del tabaco destaca la pediátrica. La ley antitabaco no se aplica en los domicilios y la prevalencia de tabaquismo domiciliario es muy elevada en los países occidentales. Lactantes y preescolares, que pasan la mayor parte del tiempo en casa y además tienen un organismo inmaduro, con mecanismos de defensa no suficientemente desarrollados, son los más vulnerables a los efectos nocivos del humo ambiental.
Todas las personas expuestas al Humo de Tabaco ambiental están también expuestos a todas las sustancias toxicas que contiene, más de 4000. Abrir las ventanas o instalar ventiladores no disminuye la exposición. Por tanto:
• Evite fumar en lugares cerrados,
• Prohíba fumar en su hogar y vehículo,
• Coloque letreros en los que declare su hogar Libre de Humo de Tabaco y de No Fumar, retire los ceniceros y todo lo que sugiera que en su casa es permitido fumar.
Los ambientes 100% libres de humo de tabaco protegen tanto a los No fumadores como a los Fumadores. Nuestros hijos tienen derecho a vivir en un ambiente libre de humo. Protégelos.
http://www.youngwomenshealth.org/spsmokeinfo.html, http://kidshealth.org/parent/centers/asthma_center.html, http://www.cdc.gov/spanish/tabaco/hispanic.htm, http://www.paho.org/spanish/dd/pub/10069_Fumadores.pdf
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Dr. José María Bengoa: Sanareño de corazón
Dr. José María Bengoa: Sanareño de corazón
Por Dr. Carlos D’Suze
Nació en Bilbao, España, el 20 de abril de 1913, en 1936 se graduó en Licenciatura en Medicina, en la Universidad de Valladolid, llegó a Venezuela en abril de 1938. A los tres meses, el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social le ofreció un puesto como médico rural en Sanare, Estado Lara, a la que se llegaba en dos días en autobús. Sanare, un municipio de unos tres mil habitantes en el casco de la población y doce mil más en caseríos dispersos por una gran extensión de tierra montañesa. Al llegar a Sanare le llamó la atención tres cosas aparentemente independientes: la estatura baja de una gran parte de la población, que pensó tendría un origen racial; en segundo lugar observó que lo niños escolares no jugaban durante el recreo, sino que permanecían sentado en la acera del patio y pensó que se debía a que no tenían balones, aros y otros objetos de los juegos infantiles; y finalmente la llegada al dispensario de niños de 1 a 3 años de edad, hinchados, con dermatitis similares a las quemaduras y una tristeza en la mirada que dolía el alma.
Tuvo que pasar varias semanas para darse cuenta que las tres observaciones tenían un mismo origen: el hambre crónica, en el primero y segundo caso; y aguda en el tercero. Instaló en el patio del dispensario unas colchonetas para que los niños desnutridos permanecieran de 8 a 10 horas, con el fin de que recibieran así la alimentación requerida. Las madres colaboraban en el trabajo. Hubo temporadas en las que el patio llegó a tener hasta 10 y 12 niños. Los enfermos se recuperaban en 3 ó 4 meses a la vez que las madres recibían la educación alimentaria apropiada.
Así nació el primer Centro de Recuperación Nutricional, hoy extendidos por todo el mundo. Un día el Padre Quintana fue a visitar el Centro y le preguntó cuándo daba de alta a los niños: su respuesta fue clara y sencilla: “cuando sonríen, Padre, cuando sonríen” Por ello se dedicó a estudiar la alimentación y las condiciones de vida de la población, naciendo el libro titulado Medicina social en el medio rural venezolano, que fue editado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en 1940.
Fue llamado a Caracas para organizar una Sección de Nutrición en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. En la década de 1940 a 1950 se crearon una serie de instituciones, entre ellas el Instituto Nacional de Nutrición y la Escuela de Nutricionistas y Dietistas, que adquirieron cierto renombre en América Latina. En 1955, la Organización Mundial de la Salud, solicitó sus servicios al Ministerio de Sanidad, para ingresar en el Departamento de Nutrición. A partir de este momento se fueron extendiendo por todo el mundo los Centros de Recuperación Nutricional que tan buenos resultados están dando todavía. De regreso a Venezuela en 1974, tuvo la oportunidad de trabajar en el Consejo Venezolano de Investigaciones Científicas (CONICIT), cubriendo principalmente los temas de salud y nutrición, Por la misma época fue nombrado profesor del Curso de Maestría de Planificación Alimentaría y Nutricional de la Universidad Central de Venezuela y profesor visitante del MIT, en Boston.
En 1983, pasa a dirigir una nueva fundación dedicada a los problemas de la nutrición y el hambre, la Fundación Cavendes, y en donde fue el Director Ejecutivo durante 13 años. Sus colaboradores y discípulos pensaron que el mejor homenaje era crear la Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición “El esfuerzo por combatir y entender esa compleja interacción hambre-enfermedad lo convirtió en el primer Doctor en Nutrición de América Latina graduado en la Universidad de la Vida de Sanare. El 14 de febrero de 2002, con motivo de las actividades conmemorativas del centenario de la Organización Panamericana de Salud, se le confiere el título de Héroe de la Salud Pública, en Enero de 2004 recibe el Doctorado honoris causa por la Universidad de Alicante de España, mas recientemente, en Enero de 2006, la Universidad Simón Bolívar le confiere también el Doctorado honoris causa.
El 16 de enero de 2010 falleció en Bilbao el eminente médico, sanitarista y especialista en nutrición. Nacido en el País Vasco, hizo de Venezuela su patria de acogida y residió en ella por más de 60 años.
domingo, 15 de enero de 2012
jueves, 10 de marzo de 2011
Mortalidad en Venezuela
Índices de mortalidad en Venezuela en el año 2008
marzo 9, 2011
Por Dr. Carlos D’Suze (*)
Durante el año 2008 se registraron en Venezuela 133.651 defunciones para una tasa de mortalidad de 4,8 defunciones por cada 1.000 habitantes.
Las Enfermedades del corazón (I05-I09, I11, I13, I21-I51) están en el primer lugar con una de cada 5 defunciones registradas, con 27.542 defunciones, le sigue el Cáncer. (C00-C97) con 19.796 defunciones, el 14,8%; la mortalidad violenta (X60-Y09, Y10-Y34, Y35-Y36) con 18.522 defunciones, donde se incluyen los homicidios, suicidios y otras causas de mortalidad violenta como los eventos no determinados y la intervención legal. Estas tres primeras causas de defunción representan el 49,3% de todas las muertes registradas, una de cada dos defunciones.
Las siguientes siete causas de defunción representada por los Accidentes de Todo Tipo (V01-X59), Enfermedades Cerebrovasculares (I60-I69), Diabetes. (E10-E14), Ciertas afecciones originadas en el período perinatal (P00-P96), Enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores (J40-J47), Influenza y neumonía (J09-J18), Enfermedades del hígado. (K70-K77) corresponden al 32,8% del total de defunciones y las siguientes 15 causas para completar las primeras veinticinco causas principales corresponden a un 11,6% del total de muertes.
El cambio del patrón de mortalidad en Venezuela ha tenido variaciones importantes a través del tiempo. A finales de los años treinta y principios de los cuarenta predominaban las enfermedades infecciosas y parasitarias, con la gastroenteritis, la tuberculosis y el paludismo dentro de los cuatro primeros lugares. Dos acciones de salud como fueron la lucha antimalárica y la lucha antiepidémica, entre otras medidas, logró reducir de una tasa de mortalidad general de 16, 3 defunciones por 1.000 habitantes en 1940 a 10,9 en 1950, una reducción del 31,9% en ese período de 10 años.
Ya para la década de los cincuenta Enfermedades Peculiares del primer año de vida escala una posición importante entre las primeras causas de muertes junto con el avance del cáncer, acompañando a las enfermedades del Corazón, consolidándose este nuevo patrón de mortalidad, que se afianza en la década de los sesenta cuando las Enfermedades del Corazón y el Cáncer pasan a ocupar los dos primeros lugares como causa de muerte en el país.
Los accidentes de todo tipo, de un séptimo lugar en los años cuarenta, han ascendido hasta el segundo lugar, entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, para ocupar el tercer lugar hasta inicio de los dosmil, cuando son desplazadas por la mortalidad violenta.
La mortalidad violenta ha desplazado no solo a los accidentes del tercer lugar como causa de muerte, sino que su avance en tan corto tiempo superó las Enfermedades Cerebrovasculares (I60-I69), Ciertas afecciones originadas en el período perinatal. (P00-P96) y la Diabetes. (E10-E14), patologías con cierto tiempo ocupando del cuarto al sexto lugar como casusas de defunción en el país.
La mortalidad violenta debe ser analizada con mucha preocupación, no solo una cifra fría de número de muertes en un fin de semana, probablemente sea responsable del incremento de la tasa de mortalidad en el país luego de tener un paulatino descenso de más de 60 años de historia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, subir de 4,5 defunciones por cada 1.000 habitantes a mediados de los noventa a 4,8 del año 2008, así como no mantener las proyecciones establecidas en la expectativa de vida ya que la mayoría de las defunciones ocurren en adulto joven del sexo masculino.
Referencias bibliográficas
1. Avilán Rovira J.M. Situación de salud en Venezuela según las estadísticas de mortalidad 1940-1995. Gac Méd Caracas 1998;106(2):169-196
2. MPPS Anuario de Mortalidad 2008
(*) Médico Cirujano. Especialista y Magíster Scientiarum en Epidemiología. Especialista en Pediatría y Puericultura. Profesor Cátedra de Epidemiología y Centro de Investigación en Salud Pública Dr. Jacinto Convit, Escuela de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad Central de Venezuela.
marzo 9, 2011
Por Dr. Carlos D’Suze (*)
Durante el año 2008 se registraron en Venezuela 133.651 defunciones para una tasa de mortalidad de 4,8 defunciones por cada 1.000 habitantes.
Las Enfermedades del corazón (I05-I09, I11, I13, I21-I51) están en el primer lugar con una de cada 5 defunciones registradas, con 27.542 defunciones, le sigue el Cáncer. (C00-C97) con 19.796 defunciones, el 14,8%; la mortalidad violenta (X60-Y09, Y10-Y34, Y35-Y36) con 18.522 defunciones, donde se incluyen los homicidios, suicidios y otras causas de mortalidad violenta como los eventos no determinados y la intervención legal. Estas tres primeras causas de defunción representan el 49,3% de todas las muertes registradas, una de cada dos defunciones.
Las siguientes siete causas de defunción representada por los Accidentes de Todo Tipo (V01-X59), Enfermedades Cerebrovasculares (I60-I69), Diabetes. (E10-E14), Ciertas afecciones originadas en el período perinatal (P00-P96), Enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores (J40-J47), Influenza y neumonía (J09-J18), Enfermedades del hígado. (K70-K77) corresponden al 32,8% del total de defunciones y las siguientes 15 causas para completar las primeras veinticinco causas principales corresponden a un 11,6% del total de muertes.
El cambio del patrón de mortalidad en Venezuela ha tenido variaciones importantes a través del tiempo. A finales de los años treinta y principios de los cuarenta predominaban las enfermedades infecciosas y parasitarias, con la gastroenteritis, la tuberculosis y el paludismo dentro de los cuatro primeros lugares. Dos acciones de salud como fueron la lucha antimalárica y la lucha antiepidémica, entre otras medidas, logró reducir de una tasa de mortalidad general de 16, 3 defunciones por 1.000 habitantes en 1940 a 10,9 en 1950, una reducción del 31,9% en ese período de 10 años.
Ya para la década de los cincuenta Enfermedades Peculiares del primer año de vida escala una posición importante entre las primeras causas de muertes junto con el avance del cáncer, acompañando a las enfermedades del Corazón, consolidándose este nuevo patrón de mortalidad, que se afianza en la década de los sesenta cuando las Enfermedades del Corazón y el Cáncer pasan a ocupar los dos primeros lugares como causa de muerte en el país.
Los accidentes de todo tipo, de un séptimo lugar en los años cuarenta, han ascendido hasta el segundo lugar, entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, para ocupar el tercer lugar hasta inicio de los dosmil, cuando son desplazadas por la mortalidad violenta.
La mortalidad violenta ha desplazado no solo a los accidentes del tercer lugar como causa de muerte, sino que su avance en tan corto tiempo superó las Enfermedades Cerebrovasculares (I60-I69), Ciertas afecciones originadas en el período perinatal. (P00-P96) y la Diabetes. (E10-E14), patologías con cierto tiempo ocupando del cuarto al sexto lugar como casusas de defunción en el país.
La mortalidad violenta debe ser analizada con mucha preocupación, no solo una cifra fría de número de muertes en un fin de semana, probablemente sea responsable del incremento de la tasa de mortalidad en el país luego de tener un paulatino descenso de más de 60 años de historia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, subir de 4,5 defunciones por cada 1.000 habitantes a mediados de los noventa a 4,8 del año 2008, así como no mantener las proyecciones establecidas en la expectativa de vida ya que la mayoría de las defunciones ocurren en adulto joven del sexo masculino.
Referencias bibliográficas
1. Avilán Rovira J.M. Situación de salud en Venezuela según las estadísticas de mortalidad 1940-1995. Gac Méd Caracas 1998;106(2):169-196
2. MPPS Anuario de Mortalidad 2008
(*) Médico Cirujano. Especialista y Magíster Scientiarum en Epidemiología. Especialista en Pediatría y Puericultura. Profesor Cátedra de Epidemiología y Centro de Investigación en Salud Pública Dr. Jacinto Convit, Escuela de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad Central de Venezuela.
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